- 1 Min. de lectura
Durante el transcurso de nuestras actividades cotidianas, existen diversas situaciones que generan en nosotros estrés psicológico, como el desarrollo de actividades académicas, exponer ante un público o incluso ¡tener que hacer exámenes sorpresa!. 😧
Siempre que pasamos por estas situaciones, hacemos un análisis de nuestras habilidades y competencias, ya que estos aspectos podrían generar posibles consecuencias aversivas en términos de percepción de amenaza, daño o perjuicio de nuestra autoestima y autoconcepto. En este contexto, las reacciones afectivas displáceteras más frecuentes son el miedo y la ansiedad. 😓
Ambos desempeñan una función adaptativa y protectora para el organismo en las situaciones adversas y estresantes, pues actúan como un mecanismo de alarma que facilita la activación de los recursos necesarios para afrontarlas con éxito o, al menos, con el menor perjuicio posible (Thyer, 1987 citado por F. Palomero, C. Gómez, C. Guerrero, A. Carp, 2010)


